Invitado por Sócrates a responder acerca del poderío de la retórica,
Gorgias dice que este poderío sobrepasa cualquier otro, y prueba esta
afirmación contando que a menudo acompaña a su hermano y a otros
médicos a casa de enfermos que rechazan la poción recetada, o
que se resisten a dejarse amputar o cauterizar.
Las líneas que siguen responden a la invitación de pensar con otros y pensar contra todos, en particular, en torno a la cuestión de la cita al pie de página.