Por Donald Davidson
Nada en el mundo, ni objeto ni evento, seria verdadero o falso si no hubiera criaturas pensantes. John Dewey, en cuyo honor y memoria se dieron las conferencias que constituyen este ensayo, sacó dos conclusiones: que el acceso a la verdad no puede ser una prerrogativa especial de la filosofía, y que la verdad debe tener conexiones esenciales con los intereses humanos.